7 de octubre de 2015

Rosquillas integrales de anís


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Este post me gustaría aprovecharlo para hablaros un poco de las harinas.

Cada vez es más frecuente escuchar que la harina de trigo no es saludable y que conviene sustituirla por productos integrales, pero exactamente ¿por qué?


Pues bien, la harina de trigo se obtiene a partir de un proceso de refinamiento que consiste en apartar del grano la cáscara que lo envuelve o el también llamado salvado. Esto produce que la dejemos prácticamente sin nutrientes, convirtiéndola en un producto alto en calorías y almidón.

Y entonces, ¡por qué es tan común! Como apunta Alfonso Suárez en su blog, por los siguientes motivos:


- El coste: Al separar los componentes y venderlos por separados la industria alimentaria saca mayor
beneficio económico.

- La apariencia de la harina: La harina que se obtiene es fina, blanca y con un color homogéneo. Por costumbre, estéticamente nos parece mejor.

- Dura más: La harina integral y el germen del cereal al contener ácidos grasos se estropea antes, pero al extraerlo la harina dura mucho más sin estropearse.


Para la industria alimentaria todo son beneficios, pero no para nuestra salud. Así que os ánimo a probar alternativas mucho más beneficiosas. Entre ellas cualquiera de las dos que he utilizado en la receta de hoy.

Por una parte he utilizado la harina de avena integral. Ésta es muy rica en fibra y se ha demostrado que ayuda a regular los niveles de colesterol en sangre, mejorar la digestión y también el metabolismo. Además es rica en vitaminas B y E, fósforo, hierro, grasas poliinsaturadas y proteínas de alto valor (contiene siete de los nueve aminoácidos esenciales para la vida)

Por otra parte, en la receta de hoy he añadido harina de centeno, también una muy importante fuente de fibra, y no solo eso, también es beneficiosa en dietas de adelgazamiento ya que al comerla provoca una mayor sensación de saciedad y por consiguiente que comamos menos. Nutritivamente el centeno destaca porque cuenta con una cantidad muy diversa de minerales (es el cereal con más presencia de potasio y sodio), y vitaminas, entre las que destacan la vitamina A y vitaminas del grupo B, como es el caso del ácido fólico. Se trata de un cereal que ayuda a depurar la sangre y a bajar el colesterol alto, ya que mantiene la elasticidad de los vasos sanguíneos previniendo enfermedades cardiovasculares.

Dicho esto, si queréis disfrutar de todos los anteriores beneficios, no dudéis en hacer estas rosquillas porque además están buenísimas!



ROSQUILLAS INTEGRALES DE ANÍS





Ingredientes para 30 rosquillas:


1          huevo
80 ml.  anís dulce
80 ml.  aceite de oliva virgen extra
80 ml.  leche de soja ligera
300 gr. harina integral de avena
150 gr. harina integral de centeno
1          sobre de levadura en polvo
Ralladura de medio limón

* Anís y azúcar moreno para rebozar una vez hechas.


Preparación:



En primer lugar mediremos todos los ingredientes y tamizaremos la harina con la levadura.

Una vez tenemos todo listo, empezaremos batiendo el huevo junto al anís en un bol grande. 

Seguidamente añadiremos la leche en forma de hilo y el aceite sin dejar de batir. Incorporaremos progresivamente la harina tamizada junto con la levadura sin dejar de remover.

Llegará un momento en que nos será difícil amasar con las varillas o con la lengua de repostería, así que nos podemos poner un poco de aceite en las manos y acabar de amasar manualmente hasta que quede una masa lisa y homogénea.

Para formar las rosquillas iremos cogiendo porciones de unos 25 gramos de la masa y las rodaremos con las manos sobre una superficie formando un cordón. Uniremos las puntas para darle la forma de rosquilla y dejaremos sobre una bandeja de horno.

A continuación hornearemos a 200 grados durante 15 minutos.

Para acabar, cuando las saquemos del horno las bañaremos en anís y rebozaremos con azúcar moreno.





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